El caso Frisby España: lo que realmente quedó después del revuelo de noviembre

En noviembre pasó algo que pocos esperaban ver: el nombre de Frisby, esa marca que todos en Colombia reconocemos sin pensarlo dos veces, empezó a sonar fuerte… pero no por un nuevo sabor, un restaurante recién abierto o una campaña creativa. No.

Esta vez sonaba por un lío al otro lado del charco: Frisby España.

La historia empezó meses atrás, cuando en España salió una empresa usando un nombre casi idéntico, con colores muy similares y hasta una mascota que muchos, acá, reconocimos al vuelo. Al principio parecía una coincidencia rara, una de esas cosas que uno mira y dice: “¿Será que sí…?”. Pero apenas el tema llegó a redes, todo se encendió.

Comentarios, reels, notas de prensa, opiniones, memes… se volvió tema nacional por varios días.

Y no era para menos: era la marca del pollo que nos ha acompañado por décadas.

Pero bueno, vayámonos a lo que quedó claro a finales de noviembre.

Lo que realmente pasó

Después de que la conversación se volvió gigante, el asunto llegó donde debía llegar: al equipo legal de Frisby Colombia, que ya estaba moviéndose para proteger su marca. Lo que siguió fue clave:

  • Un tribunal en Alicante ordenó que Frisby España debía suspender de inmediato cualquier uso de la marca.

  • Eso incluyó cerrar su página web, eliminar redes sociales y frenar publicidad, franquicias, todo.

  • La apertura que tenían programada para diciembre quedó completamente suspendida.

  • Y la nueva fecha tentativa —si se resuelve el lío legal— sería el 1 de marzo de 2026.

  • Todo esto ocurrió porque Frisby Colombia inició formalmente una demanda, señalando riesgo de confusión y uso indebido de elementos muy similares a su identidad.

En pocas palabras:

el proyecto español quedó en pausa total mientras se aclara quién tiene los derechos sobre la marca en Europa y si hubo o no un aprovechamiento de la identidad construida en Colombia.

¿Y ahora qué sigue?

Ahora todo queda en manos del proceso legal.

Frisby España dijo que piensa apelar.

Frisby Colombia sigue firme con la demanda.

Y mientras tanto, la orden judicial de suspensión sigue vigente.

Noviembre cerró con un mensaje claro:

el tema está lejos de terminar. Lo que se definió fue apenas un primer paso, una medida para frenar cualquier posible daño mientras el caso se analiza con detalle.

El 2026 será un año importante para saber qué pasa con este capítulo europeo de una marca que, en Colombia, hace rato dejó de ser solo un restaurante.

Un último apunte (sin sermón, sin enseñanza disfrazada)

Si algo dejó esta historia, más allá de lo legal, es ver lo mucho que una marca puede significar para la gente. Porque al final, la discusión no era solo sobre un restaurante en España: era sobre identidad, memoria y lo que sentimos que hace parte de nosotros.

Pero bueno… la novela sigue. Y cuando haya nuevo capítulo, por acá lo contaremos.

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