Si has visto algunos partidos del Mundial y te ha pasado como a nosotros, seguramente hubo un momento en el que pensaste: “¿Será idea mía o todo el mundo está usando guayos rosados?”
Y no, no es casualidad.
Desde las primeras fechas del torneo, jugadores de diferentes selecciones y patrocinados por marcas completamente distintas aparecieron usando tonos muy similares: rosado fluorescente, fucsia eléctrico o colores cercanos al magenta. Lo curioso es que no hablamos de una sola marca. Nike, Adidas, Puma, New Balance y otras compañías llegaron prácticamente a la misma conclusión al mismo tiempo.
La pregunta entonces es inevitable: ¿por qué?
La primera respuesta tiene que ver con algo muy simple: llamar la atención.
Los expertos en diseño deportivo descubrieron que el rosado genera uno de los contrastes más fuertes posibles sobre el verde del césped. En televisión, en redes sociales, en repeticiones y hasta en las pantallas de los celulares, los movimientos del jugador se perciben con más claridad cuando lleva este color. Dicho de otra manera, el rosado destaca donde otros colores se pierden. (GQ)
Pero la historia no termina ahí.
Detrás de cada producto global existe una enorme cantidad de investigación sobre comportamiento del consumidor. Las marcas deportivas suelen diseñar sus colecciones con dos años de anticipación y se apoyan en agencias que estudian tendencias mundiales. De hecho, desde 2024 algunos analistas ya anticipaban que el “fucsia eléctrico” sería uno de los colores protagonistas de 2026. (The Business Standard)
Lo interesante es que millones de personas alrededor del mundo nunca pensaron conscientemente en comprar algo rosado para jugar fútbol. Sin embargo, cuando empiezan a verlo repetidamente en los mejores jugadores del planeta, el color deja de parecer extraño y comienza a convertirse en tendencia.
Y aquí aparece una de las lecciones más poderosas del marketing.
Muchas veces creemos que las personas eligen lo que quieren consumir de manera completamente racional. Pero la realidad es que nuestra percepción cambia cuando algo se vuelve visible, frecuente y socialmente aceptado.
Primero nos sorprende.
Luego nos acostumbramos.
Después nos gusta.
Y finalmente lo queremos.
Eso pasa con los guayos. Pero también pasa con las marcas.
¿Cuántas veces hemos visto una empresa que nadie conocía y que, después de aparecer constantemente en redes sociales, eventos o campañas digitales, termina convirtiéndose en una opción familiar para nosotros?
La confianza suele empezar por la visibilidad.
Y eso es precisamente lo que entendieron las marcas deportivas.
No ganaron porque el rosado fuera el color más bonito. Ganaron porque era imposible ignorarlo.
En marketing ocurre exactamente lo mismo. Muchas marcas invierten toda su energía intentando ser perfectas, cuando en realidad el primer reto es mucho más sencillo: ser recordadas.
Porque nadie compra lo que no ve.
Nadie recomienda lo que no recuerda.
Y nadie conecta con una marca que pasa desapercibida.
Quizás esa sea la verdadera razón por la que el Mundial está lleno de guayos rosados. No porque el fútbol haya cambiado de color, sino porque las marcas entendieron que en un escenario donde millones de personas compiten por atención, destacar es tan importante como jugar bien.
Y si algo nos deja esta tendencia es una reflexión bastante útil para cualquier negocio: a veces el crecimiento no empieza cuando mejoras tu producto, sino cuando logras que más personas lo noten.
¿Qué opinas de esta tendencia? ¿Ya habías notado los guayos rosados en el Mundial o hasta ahora te diste cuenta?
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